El piloto corrió, el equipo aplaudió, y seis meses después sigue siendo solo un piloto. El problema casi nunca es el modelo. Es que el piloto y la producción responden preguntas distintas, y la mayoría de los pilotos nunca se hizo para responder las de producción.
Un piloto sin dueño, sin costo y sin sistema no es un piloto. Es una demostración.
Las cuatro preguntas
¿El dato que usó el piloto existe todos los días? La mayoría corre sobre una planilla limpiada a mano la víspera. En producción, el dato llega sucio, atrasado y desde cinco sistemas.
¿Quién responde cuando se equivoca? Un piloto se equivoca y se vuelve chiste interno. La producción se equivoca y alguien tiene que saber por qué, en cuánto tiempo y qué cambia para que no se repita. ¿Ese alguien tiene nombre?
¿Cuánto cuesta al mes corriendo de verdad? El modelo cobra por uso. En el volumen del piloto, la factura es irrelevante. En el volumen de la operación, decide si el proyecto se paga.
¿En qué sistema vive? Si el equipo tiene que abrir una pestaña aparte, nadie la abre. La producción ocurre dentro del ERP, del CRM, del canal de atención, donde el trabajo ya está.
Qué hacer con las respuestas
Si respondiste las cuatro, el camino del piloto a la producción es ingeniería, no suerte. Si alguna quedó sin respuesta, esa es tu proyecto, antes de cualquier modelo nuevo. En la mayoría de las empresas, la respuesta que falta es la primera: el dato.
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